Antigua y el arte en fotos (Parte I)

Hace unos días, en el marco de la 18.a edición del Festival Internacional de Jazz en Guatemala, el pianista estadounidense radicado en Antigua Guatemala, Nelson Lunding reunió a varios músicos de jazz residentes en la Ciudad Colonial en un proyecto colaborativo al que llamó “Caldo Antigüeño”. Previo a su presentación en el Festival, un periodista publicaría una nota sobre la banda en un diario nacional. El problema fue que cuando les solicitaron una fotografía para ilustrar la noticia, los músicos se dieron cuenta que aún no se habían tomado ninguna. 

Ante la urgencia, la banda solicitó el apoyo del equipo de comunicación del Centro de Formación de la Cooperación Española (CFCE Antigua), sede del Festival de Jazz y donde se llevaría a cabo el concierto. Dado que las fotografías también servirían para promocionar la actividad cultural del CFCE, se accedió a tomar las fotografías de la banda. La sesión fotográfica se realizó en una presentación en vivo de los músicos en un pequeño local antigüeño frente a un público compuesto de personas extranjeras y guatemaltecas. 

A continuación, algunas de las fotografías, tomadas por su servidor

La Antigua Guatemala es un lugar particular dentro de la escena cultural guatemalteca, donde proyectos como Caldo Antigüeño se cuecen a diario. Las características históricas, socioculturales, económicas e –incluso–  geográficas de la ciudad la han convertido en tierra fértil para diferentes manifestaciones artísticas e industrias culturales, que a veces quedan invisibilizadas por la falta de apoyo comunicacional. Muchas veces, los principales afectados son los pobladores de la ciudad quienes por falta de información no son consumidores de estos productos artísticos disponibles en diferentes espacios culturales de la Ciudad. 

A diferencia de los asistentes del antes mencionado concierto el 77% de la población guatemalteca no ha asistido a un espectáculo musical en los últimos 12 meses, de acuerdo a una encuesta de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (2013). Según ese mismo estudio, el 81% nunca ha ido al teatro. ¿Cómo llegan a su público los y las artistas que ofrecen su obra en espacios, condiciones y circunstancias tan diversas como las que ofrece La Antigua? 

El beneficio de un intercambio artístico y cultural entre artistas y público es mutuo. Al hablar específicamente de esta ciudad, hay quienes afirman que “una escena cultural robusta también garantiza un turismo estable, limpio y dinámico” y que “el arte y la cultura sirven como poderosas herramientas de prevención de criminalidad y violencia”. (Recinos, 2017) De acuerdo con Boix y Lazzeretti, la economía creativa propone también un modelo social distinto donde “más que un discurso conservador sobre cohesión y equidad, los valores clave son la diversidad y la tolerancia”.  

La UNESCO declaró a La Antigua “Patrimonio Cultural de la Humanidad” en 1979 por “testimoniar un importante intercambio de valores humanos a lo largo de un periodo de tiempo o dentro de un área cultural del mundo…”. Hoy en día, la ciudad atestigua una floreciente industria cultural y creativa que –como toda actividad económica– puede beneficiarse de la acción comunicativa.

Industrias culturales y creativas

En la misma clase [trabajadores no productivos] deben colocarse otras muchas profesiones, […] los bufones, jugueteros, músicos, operistas, bailarines, figurantes, etc., que son de una ínfima jerarquía. El trabajo del mínimo de ellos […] nada produce que sea capaz por su valor real y permanente de comprar o adquirir igual cantidad de otro trabajo; porque perece en el momento mismo de su producción, como la declamación de un actor, la arenga de un orador, o el tono de un cantarín.

Adam Smith

A pesar de esta fuerte aseveración de Smith, en la actualidad las actividades culturales constituyen un sector económico dinámico. La cultura y las artes forman parte de la producción de una sociedad y de la “riqueza de las naciones” (La contribución de la cultura y las artes al desarrollo económico regional, por Luis César Herrero Prieto).

El concepto de las industrias culturales y creativas hace referencia a este potencial de este tipo de actividad artística organizada para aportar al desarrollo económico y es un buen punto de partida para su análisis.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
(UNESCO) define las industrias culturales y creativas como “sectores de actividad organizada que tienen como objeto principal la producción o la reproducción, la promoción, la difusión y/o la comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico o patrimonial”.

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