Milpas Altas, ¡… florecerás!

Ayer tuve que salir a comprar comida para los gatos. Nada fuera de lo común, si no fuera porque toda Guatemala se encuentra en medio de un paro nacional indefinido. Incluso en Santa Lucía Milpas Altas (el pequeño municipio de Sacatepéquez en donde vivo) hay manifestaciones públicas de descontento por las acciones del Ministerio Público en contra de la democracia en Guatemala.

Ya sea para ahorrar gasolina o para evitarme problemas, me fui a pie. Mientras caminaba por las estrechas banquetas del centro del pueblo, iba reflexionando sobre la coyuntura y lo puse todo en un contexto más local. Verán, Santa Lucía tiene su encanto, pero también sus problemas, por supuesto. No es de extrañar que la gente del pueblo y comunidades aledañas se haya unido a la protesta que a la fecha tiene una simple exigencia: la renuncia de autoridades que se han prestado al juego antidemocrático, esas que pretenden proteger la impunidad de quienes nos tienen como estamos y que persiguen a quienes abanderan un nuevo rumbo y un cambio significativo en nuestra sociedad.

El grupo de manifestantes se congregó frente al Parque Ecológico Florencia, en el carretera que viene desde Antigua Guatemala. Tanto el cruce hacia el centro de Santa Lucía como el que conduce a la aldea de Santo Tomás Milpas Altas y al municipio de Magdalena Milpas Altas estaban cerrados. De por sí, el tránsito era menor que el usual. Mientras estuve en el lugar, apenas una docena de carros estuvieron parados por algún tiempo, ya que las vías se abrían por intervalos. Cabe señalar, que el paso se abría de inmediato a los vehículos de los bomberos departamentales.

El tono de la protesta era sereno pero decidido. Las consignas pedían la renuncia de la fiscal general Consuelo Porras y del fiscal Rafael Curruchiche. Se entonaron canciones y el Himno Nacional. Justo antes de que yo me fuera, anunciaron que desde Santo Tomás habían enviado tortillas para "quienes alcanzaran".

Para bien o para mal, hay esperanza

De esto me gustaría concluir que Milpas Altas también está manifestando que no está a la venta. Las personas asistieron a la protesta para ser escuchadas, sin esperar nada más a cambio. Espero que este espíritu se mantenga y guie a la población en los años venideros. Por ahora, una de las señales más esperanzadoras de las últimas elecciones fue que el candidato populista (sí, ese que estuvo haciendo campaña anticipada desde el año pasado) no quedó electo. Espero que la participación cívica en estas manifestaciones sea señal de que el pueblo desea ser consecuente y exigir funcionarios públicos con capacidad, idoneidad y honradez.

En definitiva, en Milpas Altas al igual que en el resto de la República, queda mucho camino que recorrer. Todavía hace falta reforzar la educación cívica y mejorar la comunicación política. Mientras los corruptos hacen uso de medios oficiales, netcenters, páginas y cuentas falsas de Facebook para difundir su veneno, los posicionamientos de las autoridades electas democráticamente no resuenan en las redes sociales ni en los grupos de WhatsApp.

Desde mi perspectiva (de comunicador) pienso que la comunicación política desempeña un papel crucial en este proceso, permitiendo que las y los ciudadanos participen en su democracia de manera más informada y activa. Espero que esta movilización proporcione el respaldo necesario para que las autoridades entrantes a nivel nacional y municipal se sientan respaldadas y motivadas para llevar a cabo un gobierno transparente y democrático, sin populismos, en beneficio de toda la población.

Reconozco que los bloqueos son una forma de expresión ciudadana válida y necesaria. Desde esta humilde columna tomo postura a favor de las manifestaciones como un medio de presión para exigir un cambio necesario en nuestro país. Y digo esto aun cuando mientras escribo esta nota me urge ir con mi esposa a hacer un trámite en la Ciudad de Guatemala. Pero, ¿a quién puedo culpar? ¿Será posible que el principal responsable sea el sistema centralizado, burocrático y propenso a la corrupción, que los corruptos y criminales están intentando proteger? Creo que si analizamos un poco más a profundidad todos los problemas de Guatemala, la respuesta está clara: el verdadero bloqueo no está en las calles.

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