La arquitectura con carácter sostenible

Los arquitectos Ethel Baraona y César Reyes, egresados de la URL, presentaron su libro Arquitectura sostenible.

Originalmente publicado en Vida Universitaria 39 (Universidad Rafael Landívar, mayo 2008).

“El fruto de un embarazo de once meses”. Así califican el trabajo que les tomó el al libro de 360 páginas que descansa sobre la mesa. Y así, sus autores lo trajeron a su alma mater a comienzos de este año. La arquitecta Ethel Baraona y el arquitecto César Reyes, presentaron a su Facultad la obra Arquitectura Sostenible, que la editorial Pencil publicó en España el año pasado.

Los arquitectos egresados de la URL, actualmente residen en Barcelona, donde Reyes estudia un doctorado en construcción sostenible y arquitectura bioclimática. Mientras Baraona, desde hace 5 años se dedica a trabajar en revistas de arquitectura. Esta experiencia que les permitió tener una relación con los despachos de arquitectos les serviría de base para realizar la labor editorial de este libro. La publicación reúne una muestra de ejemplos prácticos de cómo se ha aplicado la arquitectura sostenible, respetuosa con el medio ambiente, en proyectos de todo el mundo. El trabajo consistió en seleccionar y obtener los planos de proyectos que cumplieran con dos premisas: que tuvieran calidad arquitectónica y que fueran sostenibles.

—¿Cómo surge la idea de publicar un libro de arquitectura sostenible?

—César Reyes: Fue una conjunción de factores. Fui a Barcelona a hacer un doctorado. A través de la Universidad conocimos al tercer autor del libro, Claudio Pirillo. Él estaba interesado en publicar su tesis, un trabajo sobre la obra de Le Corbusier. La editorial le dijo que buscaban gente que desarrollara una monografía de este tema y pensó tanto en Ethel que se mueve en el mundo editorial, como en mí que eso fue a lo que llegué a especializarme. Le presentamos el proyecto y le gustó.

—Ethel Baraona: En Europa se está trabajando mucho en el tema de la sostenibilidad. Vimos que habían dos vertientes: una muy técnica —porque para hacer un edificio sostenible también se estudian sistemas de ahorro de energía y control de agua—, y otra de un estilo más fotográfico. Pero no había un intermedio que enganchara a los estudiantes o al arquitecto que no esta especializado en sostenibilidad.

—¿Fue difícil la selección de los proyectos?

—E. B.: Fue complicada ya que es un tema que está de moda, te metes en internet y todo el mundo dice que esta haciendo arquitectura sostenible. Pero poner una planta solar no es hacer arquitectura sostenible, no es sólo eso. Por eso hubo que estudiar proyectos, seleccionarlos y que valieran la pena incluir en el libro.

—¿Qué aspectos se usan para evaluar la sostenibilidad de los proyectos?

—E. B.: En Europa, cada país tiene un sistema donde se valoran todos los aspectos que pueden hacer sostenible un edificio, desde el tema fluvial o la cuestión de residuos, el hecho incluso de si el material es local o si se va a gastar energía en importar mármol desde Italia para construir en la India, por ejemplo. Se evalúan estos factores y depende de la puntuación el nivel o grado de calidad que se le da.

—C. R.: Estados Unidos, Canadá, Australia, los países europeos tienen matrices de evaluación bastante completas, pero no quisimos ponerlas aquí porque se pierde ese espíritu de accesibilidad que queríamos.

La cultura y la técnica

Entre las fotografías del libro, los arquitectos muestran la fotografía del Melbourne Council House 2, el primer edificio en Australia con la distinción de seis estrellas en cuanto a arquitectura sostenible. Pero, según ellos, la edificación sostenible no es sólo cuestión de tecnología. A continuación muestran la fotografía de una escuela construida en India, con pocos recursos y preceptos de sostenibilidad. Este proyecto es un ejemplo de cómo la arquitectura sostenible pretende comprender y mejorar el día a día de las personas, no cambiarlo.

—E. B.: No todo tiene que ser gasto o alta tecnología. Cuando lo requiere y se puede hacer, pues bueno, se usa alta tecnología. Pero si el lugar o la cultura no lo permiten, también se pueden hacer cosas buenas sin llegar a eso. Adecuarse al entorno y a la cultura, fueron parámetros que tomamos en cuenta para seleccionar un proyecto.

“Intentamos demostrar que se puede ser sostenible y que eso no significa poner adefesios agregados a la creación arquitectónica.”

—¿Cuáles son los mayores retos técnicos de la sostenibilidad?

—C. R.: Como arquitectos vemos lo que pasa cuando se integran elementos nuevos como los sistemas de refrigeración o antenas. Los mecanismos de ahorro energético aún no se han integrado totalmente en el lenguaje arquitectónico y se ven como un añadido — como las antenas en los techos—. Intentamos demostrar que se puede ser sostenible y que eso no significa poner adefesios agregados a la creación arquitectónica. Creemos firmemente en el valor pedagógico de esta obra, que los técnicos puedan ver que sí se pueden hacer cosas bien y que a la vez mejoren el ambiente.

—¿Cómo nació la inquietud por la arquitectura respetuosa con el medio ambiente?

—C. R.: Ya desde la universidad, cuando estábamos viendo el tema de la tesis, recuerdo muy bien que iba con el arquitecto Bonilla y le consultaba acerca de este tema. La inquietud me llevó a trabajar mi tesis sobre los elementos de la arquitectura vernácula de Quetzaltenango como reguladores ambientales, y luego a Barcelona a ver cómo podía dejar lo empírico, y hacerlo con una base más técnica. Esto es resultado de esa inquietud.

—¿Es factible la arquitectura sostenible en Guatemala?

—C. R.: Estamos en una situación inmejorable. El mundo occidental ha seguido un modelo de desarrollo hasta la fecha equivocado, basado en consumir recursos sin pensar que nuestra actividad, además de espacios, genera desechos. Desde que empiezas a trazar los primeros bocetos, es importante tener en cuenta que el proceso constructivo de tu edificio y luego su uso, va a generar desechos. Toda Latinoamérica, África, parte de Asia, siguen un modelo occidental basado en despilfarrar que nos ha deslumbrado. Creo que los países en desarrollo, como nos llaman, estamos en la posición idónea para darnos cuenta que este no es el camino y optar por un progreso que sea auténticamente sostenible.

—¿Estudian algún proyecto en Guatemala?

—C. R.: De hecho, Ethel trabaja en un proyecto que estará por salir en línea. En él, hemos reseñado un proyecto de Guatemala, la biblioteca Villa de los Niños de Solís Colomer.

—E. B.: Queremos aprovechar que hemos logrado entrar en el mundo editorial y dar a conocer las cosas buenas que se hacen aquí. Por allá se conoce muy poco de lo que se hace en Centroamérica.

—C. R.: Esta es arquitectura pura y dura. Las bases, los cimientos, de nuestras inquietudes arquitectónicas y del amor que ahora sentimos por esta profesión están aquí. Queremos agradecer todo lo que recibimos aquí y que nos dio motivación para aprender las cosas ya afuera de la Universidad. La carrera no termina aquí, los estudios no terminan aquí. Si está bien cimentada esta inquietud, podés seguir aprendiendo cada día. Queremos devolver un poquito de eso que se sembró aquí y que ahora esta dando frutos allá.

Para aprovechar la visita, los arquitectos compartieron su experiencia con los estudiantes que publican la revista digital de la Facultad de Arquitectura y Diseño (disponible en línea en http://dev.url.edu.gt/Arquitectura).

Deja un comentario