El regreso del Rock a la pista central

A un año de su estreno, El Circo del Rock, continúa firme en su misión de ofrecer un espacio de exposición al género musical más intenso de todos los tiempos.

Era el 15 de septiembre de 2007. El Estadio del Ejército albergaba más de 22 mil almas que se habían reunido para presenciar el regreso de los Héroes del Silencio, la legendaria banda española de rock. El concierto era el primero de una única gira de reencuentro, después de una década de no pisar los escenarios juntos. Un buen momento para los seguidores de la banda y los fanáticos del rock en general. 

El concierto en sí era un respiro para la escena musical roquera guatemalteca. Las grandes funciones de rock eran cada vez más escasas. Hacía casi un año, la última emisora sobreviviente de las radios de rock en el país había desaparecido. El apoyo mediático al movimiento de rock nacional seguía en declive y la mayoría de las grandes bandas del rock chapín de los noventas se encontraban en un incierto retiro.

En medio de su interpretación, el vocalista Enrique Bunbury se dirigió al público: «Me han contado que ya no hay radio que apoye el rock”. Los gritos de la concurrencia llenaron el estadio; su ídolo conocía su aflicción. “Si hay algún disc jockey por aquí, yo les digo… apuesten por el rock and roll«. Más gritos y aplausos. Los Héroes interpretaron seguidamente «Apuesta por el Rock and Roll», una de sus últimas grabaciones y de sus canciones más populares. 

El concierto del 15 de septiembre terminó con fuegos artificiales y los versos del Himno Nacional de Guatemala, cantados a capella por la audiencia. Y fue con las notas del Himno, que la primera radio de rock en Internet de Guatemala, empezaría sus transmisiones, el 20 de mayo de 2008, a las 16:00 horas en punto. Las palabras de Bunbury no habían caído en oídos sordos. El Circo del Rock estaba al aire.

Los orígenes del Circo

La concepción de El Circo se remonta a finales del 2007. Cristian Galicia, Alejandra González, Ivette González y Edgar Zamora, recién concluían la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Rafael Landívar. Los cuatro habían formado parte de una agrupación estudiantil de la Facultad de Humanidades y entre sus planes tenían la instauración de una radio en línea para la casa de estudios. Cristian Galicia reconoce los orígenes de El Circo en este proyecto frustrado: “Lamentablemente el proyecto no contó con el apoyo necesario por parte de la Universidad”, comenta. ”Tiempo después se vio la posibilidad de convertir esa idea en una empresa”.

Con este propósito contactaron a dos personas más: Antonio García, un productor con 30 años de experiencia y Samuel “El Vampiro” Monzón, conocido locutor de rock que fue el encargado de inaugurar la locución. “Estaba tan nervioso que parecía que fuera el primer turno de mi carrera en radio” recuerda el locutor. Esto le sigue causando gracia, tomando en cuenta que su primer turno fue hace más de 15 años, el 28 de agosto de 1993. “Nunca se pierde el nerviosismo y eso es lo que me mantiene con las mismas ganas que el primer día”.

La vida profesional del Vampiro en la radio, comenzó en Metrostereo, por la madrugada de los fines de semana. En 1995 paso a formar parte del staff de Fénix FM, emisora que en su momento impulsó el rock nacional durante los noventa. En el 2000 ingresó a Atmósfera, que hasta el 2002 también tomaría la bandera del rock nacional. En el 2005 pasó a La Marca, que seria la última radio en hacer sonar al rock en FM. Posteriormente, Monzón tuvo un espacio de rock en español en Radio Infinita entre el 2006 y el 2007. Una vida dedicada al rock, ahora continuaba su legado en el Circo. 

Ahora, Samuel Monzón es Director de Programación de El Circo del Rock y ha compartido su experiencia con el resto de Fenómenos (los locutores de la radio): el Fantástico Hombre Radio, los Lunáticos en Zancos, el Hombre de Dos Cabezas,  la Marioneta, etc.

El Rock nacional e internacional bajo la carpa

Ese 20 de mayo, al Himno Nacional le siguieron «Apuesta por el rock and roll», y «En medio de esta fe», de Ricardo Andrade, quien en vida fuera amigo de Edgar Zamora y El Vampiro. Con estas canciones se inició la jornada que incluyo la presentación de los Fenómenos. También se hicieron presentes músicos invitados de la escena nacional. Bandas como Viernes Verde, Nativa y El Clubo desfilaron ese día por la cabina de El Circo y fueron seguidos por muchos más a lo largo del primer año. La sede del Circo, ubicada convenientemente en El Cuarto, un centro de grabación y ensayo de músicos emergentes, ha recibido la visita de varios músicos consagrados del rock chapín. Bandas nuevas como Los Reyes Vagos y legendarias como La Tona, han sido entrevistadas por los micrófonos circenses.

El apoyo a las bandas nacionales ha sido una constante desde el inicio. Una vez más las bandas de renombre como las nuevas tenían un espacio de promoción. Junto a la radio, El Circo estrenaba un sitio web con noticias, blogs y cartelera de eventos. 

A pesar que el nombre de la radio tiene multiples influencias –The Rolling Stones’ Rock and Roll Circus de 1968, por ejemplo–, muchos vislumbran la influencia del Bunbury Freak Show, gira que el músico realizó entre el 2004 y el 2005. En la misma, los conciertos se realizaban bajo una gran carpa y en el ínterin se incluían espectáculos circenses. Fanáticos confesos de Enrique Bunbury, los Fenómenos  se enfocan en el rock alternativo, tanto en inglés en español. 

Una de las principales críticas que recibe El Circo proviene de los fanáticos de algunos subgéneros de rock. Aunque se incluyen canciones de géneros tan diversos como metal y ska (“haciendo malabares con la música”), El Circo del Rock, difícilmente puede abarcar todos los subgéneros de Rock existentes. Seguidores con gustos bastante específicos y underground insisten en que falta representación de todos los estilos en la programación. 

Contamos con tablas y fórmulas de programación semiabiertas”, indica Ivette González. “No es solo de colocar lo que queremos en la radio, sino lo que debe ir para que suene armónico, ordenado y profesional.  Es un trabajo que nos tomamos realmente en serio, le debemos ese respeto al público que nos escucha diariamente.” Bajo esa consigna, Ivette menciona los horarios fijos de locución, con locutores profesionales: “quienes trabajamos en El Circo, somos todos comunicadores de nivel universitario”, puntualiza.

La marca de La Marca

El desinterés de la población rockera en las radios de rock, ya sea en línea o FM no carece de fundamentos. En múltiples ocasiones el público masivo ha sido defraudado por alguna emisora, siendo el último de estos casos, la desaparición de La Marca 94.1. El 6 de octubre de 2006, La Marca, propiedad de Central de Radios desapareció para sus oyentes. En realidad, simplemente migró a otro formato musical que incluye, hasta ahora, primordialmente reggaeton y perreo. 

El cierre de la Marca fue inesperado para todos, y una decisión muy por debajo de la ética profesional”, expresa Samuel Monzón. “Lamentablemente en Guatemala, la mayoría de los medios de comunicación, en todas sus ramas, están dirigidos por gente que carece de conocimientos o práctica en lo que dirige, y esto sólo refleja ignorancia en los medios que manejan”. 

Para algunos de sus allegados, hubiera sido mejor que desapareciera totalmente. Los comentarios se siguen viendo en el Internet: “Irónico que una Radio Rock se haya convertido en Radio Muca (…) La Marca posiblemente cerró porque poco a poco estaba perdiendo audiencia. También puede ser que sencillamente por la gana de tener mas plata por parte de empresarios de la radio” dice un bloguero. 

En su columna de revista D, de Prensa Libre, Paulo Alvarado se preguntaba: “¿Acaso no tenía un buen rating (índice de audiencia)? ¿Era que no había pauta publicitaria? ¿No funcionaban los eventos promovidos por la emisora? (…) ¿por qué acabar así, de golpe y sopetón, con la radiodifusora del rock? ¿Por voracidad comercial? ¿Por estrechez ideológica? ¿Por capricho frívolo? O, ¿por simple, obtusa y miedosa falta de visión, amplia, a futuro?

Kurt Zierlein, renombrado fotógrafo de la escena musical guatemalteca, lo describió una vez como el pueblo lleno de tortillerías en el que la única panadería optó por también vender tortillas y no pan.

Sea como fuere, la experiencia de la Marca es un indicador revelador de la situación del medio en Guatemala. Conforme pasa el tiempo se desvanece la esperanza del regreso del Rock a frecuencia modulada, con algunas excepciones de pequeños espacios concedidos en emisoras de música variada, como en Exa y Radio Universidad de la Universidad de San Carlos.

De la frecuencia modulada al Internet

Es bastante sencillo de ver lo que pasa”, dice Ricardo Roquer, vocalista y guitarrista de la banda de rock progresivo Trypod. “La radio FM no es comercialmente sostenible si se dedica a programar rock y metal. Todo en la vida es un negocio y que no pasen música de estos estilos, es un reflejo de la infraestructura y logística que existe actualmente en cuanto a la escena musical del país y todo lo que esto implica. No creo que se esté dando una muerte de la FM local, solamente es un formato diferente al que nos gustaría escuchar, (…) Creo que la radio FM está viva, pero en un mundo diferente al mundo rockero y metalero.” 

De acuerdo a Samuel Monzón, “la radio convencional se ha estancado, ya no se ofrecen los principios básicos al oyente, entretener, informar y comunicar. Son medios obsoletos que son escuchados porque se convierten en “radios regalito”, si no regalan algo no los escuchan y solo buscan beneficios económicos, claro es un negocio, pero serían más productivos si sus contenidos fueran interesantes”.

Una alternativa a la radio FM sería la radio digital, quienes algunos han mencionado como la sucesora de la frecuencia modulada. Algunos divergen. ¿Por qué la radio digital no podría remplazar a la radio FM? La respuesta es fácil según Ivette González: “esa es la tarea de la radio por Internet.” González explica que para  escuchar una radio digital se necesita un receptor digital y una suscripción a las radios ambos con un valor económico considerable.  

La radio por Internet, no necesita un receptor especial, cualquier persona con una computadora y acceso a Internet (algo cada vez más común) puede acceder a ella. Según González “está de más mencionar que el acceso a estas radios es gratis, no va más allá del valor de los aparatos y el acceso a Internet que las personas de cualquier manera tendrían ya que no son exclusivos para estos usos”. 

La tecnología, principal vehículo de la radio desde sus orígenes, se presenta también como un freno para este proyecto. “Pocos somos los que confiamos en ella parar generar proyectos como el circo del rock, sobre todo en la comunicación”, asegura Alejandra González. “Existe una mentalidad poco visionaria y aunque es un buen proyecto, en el país la mayoría de la gente aun no esta lista para algo como esto”.

Con esto se refiere a la financiación del sitio y la radio. La financiación de proyectos en Internet es “mala o totalmente pésima” dice Keneth Cruz, quien se dedica a administrar sitios web desde 1999. “En la mayoría de ocasiones no se invierte, ni se presentan alternativas de negocios. Las empresas piensan que una web sólo es gasto y no explotan su potencial”.

La función continúa

A un año de su fundación, El Circo del Rock continúa su labor. Su más reciente logro es la producción de una revista digital en el que abarcan diversos temas culturales y de ocio. “buscamos diversificarnos”, explica Ivette, quien tiene a su cargo la revista. “Ya tenemos la radio por Internet, el portal web, realizamos eventos y ahora tenemos la revista digital”. 

La revista sale cada 21 días. Con ella se busca reforzar la presencia entre los oyentes de la radio, los visitantes de la página y los asistentes a nuestros eventos.  “Nos convierte en un medio más completo que es siempre lo que buscamos“, continúa  González. “La revista busca diversificar El Circo del Rock, ampliar nuestro público, atraer más usuarios y constituirse en un archivo de la historia reciente del rock guatemalteco.

Mucha gente tiene una mala impresión por el rock, situación que ha generado un pequeño grupo que no nos representa. Mucha gente cree que somos gente rebelde, drogadictos, violentos, ignorantes y muchas otras cosas mas que no vienen al caso”, expresa Alejandra González. “El Circo nos ha dado la oportunidad de aprender a manejar distintas ramas de comunicación y de cambiar el rumbo del rock en nuestro país”.

Este año ha sido increíble”, asegura El Vampiro Monzón. “Hemos incursionado en un medio tan amplio como el Internet y nos ha abierto puertas tanto con el público, como con bandas de otros países. Profesionalmente ampliás tus expectativas y lográs unificar un género como el rock, y sus oyentes, en un solo lugar, y eso es increíble. La comunión entre radio y oyentes es más íntima y eso logra que El Circo del Rock sea una carpa virtual para todo aquel que busque algo diferente y quiera estar al día con el rock tanto internacional como local “.

Ante todo, El Circo del Rock es una apuesta. Es un respiro. Es un espacio abierto al rock. Es una precursora de la radio en Internet en Guatemala y un modelo de comunicación alternativa. Es una carpa virtual. Es una radio para rockeros, hecha por rockeros.

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