Conforme crece la población mundial, las granjas y las agroindustrias deben producir, procesar y transportar una cantidad cada vez mayor de alimentos. Tres proyectos enfocados en Guatemala buscan abordar esta problemática y están entre los finalistas del certamen Powering Agriculture: An Energy Grand Challenge for Development.
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estima que necesitará al menos un 70% más de alimentos que se produce en la misma cantidad de tierra agrícola. Una solución viable es identificar medios a través de los cuales tecnologías de energía limpia puedan utilizarse para intensificar la producción agrícola para satisfacer esta demanda.
En la actualidad existen barreras que dificultan la integración de la tecnología de energía limpia en el desarrollo de la agricultura:
- Los agricultores no conocen sobre la variedad de las nuevas tecnologías que pueden ser apropiadas para ellos, ni sobre sus beneficios económicos y ambientales;
- Las tecnologías de energía limpia son relativamente nuevas, por lo que los agricultores tienen un acceso limitado a los distribuidores para la instalación, repuestos y servicio;
- Los agricultores a menudo no tienen los medios para cubrir los altos costos de capital asociados con las actualizaciones de energía limpia – y la financiación no siempre está disponible.
El acceso del sector agrícola a las tecnologías de energía limpia permitirá a los agricultores a mecanizar sus operaciones, añadir valor a los productos y extender su vida útil a través del procesamiento y la refrigeración. Estos avances permitirán que más alimentos lleguen al mercado, que se incrementen los ingresos de los agricultores y comerciantes, y que la dependencia del sector agrícola en los combustibles fósiles disminuya.
La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), el Gobierno de Suecia, Duke Energy Corporation, el Gobierno de la República Federal de Alemania y Overseas Private Investment Corporation (OPIC) buscan financiar tecnologías y modelos empresariales innovadores en el punto de encuentro entre la energía limpia y la agricultura en países en desarrollo. Para ello, han aunado recursos para financiar una segunda “Convocatoria Mundial para la Innovación” perteneciente a la iniciativa Powering Agriculture: An Energy Grand Challenge for Development.
La Convocatoria concederá asignaciones individuales de entre US$500,000 y US$2 millones para soluciones de energía limpia que se encuentren en la primera fase de investigación y diseño o en la fase desarrollo del producto y del modelo empresarial. También se pretende apoyar la expansión de los proyectos a escala comercial o la reproducción de soluciones probadas con éxito en otros lugares.
En esta segunda ocasión se recibieron 871 propuestas de las cuales se seleccionaron 106 semifinalistas. Todos estos proyectos procuran implementar tecnologías innovadoras y modelos de negocios relacionando energía y agricultura en mercados emergentes y países en desarrollo en los que muchos agricultores o empresas agrícolas no tienen acceso a servicios energéticos fiables, asequibles y limpias. Tres iniciativas semifinalistas tienen su área de intervención en Guatemala:
El primero es el proyecto de biogás, ProBioGT. El mismo es impulsado por Alterna, un centro de emprendimiento social y ambiental. ProBioGT le apunta a dos problemas graves del área rural: el uso generalizado de fertilizantes químicos y la dependencia de la leña como principal fuente de energía en los hogares. A través de la instalación de biodigestores en los hogares, se logra obtener suficiente metano para cocinar y abono orgánico para los cultivos. Los emprendedores de Alterna han trabajado para adaptar la tecnología de biodigestión al mercado guatemalteco y desarrollar un sistema más económico, fácil de usar y de instalar.

Una colaboración de estudiantes de la Universidad Estatal de Michigan y la organización Nueva Semilla es el segundo proyecto distinguido. Los universitarios diseñaron una trilladora de granos, específicamente para separar el grano de gandul, a partir de una bicicleta modificada. El gandul es una leguminosa nutritiva que puede cultivarse junto al ajonjolí después de cosechar el maíz. Semilla Nueva trabajar para introducir esta semilla en Guatemala para que los agricultores puedan contar con otra fuente de ingresos y mejorar su seguridad alimentaria.
Además de las propiedades nutritivas de su semilla, su forraje sirve como alimento para el ganado, su raíz penetrante es útil para descompactar los terrenos y tiene capacidad de fijar una cantidad elevada de nitrógeno en el suelo. El dispositivo creado por los estudiantes podría disminuir el costo de cosechar la leguminosa, lo que facilitaría que el gandul se arraigue como un cultivo tanto de subsistencia como para la venta. Un cultivo denso y nutritivo, el gandul podría incidir grandemente en la reducción de la desnutrición crónica en Guatemala.
Por su parte, la Universidad del Valle de Guatemala, también postuló y fue seleccionada con un proyecto de redes comunales de energía solar (ComGrids) financiadas por el sector privado y aceleradores agrícolas en comunidades guatemaltecas desconectadas de la red energética.
Las iniciativas seleccionadas deberán enviar su segunda propuesta antes del 30 de abril y los finalistas serán anunciados en junio.

