Una semilla emprendedora

El equipo Enactus de la Universidad Rafael Landívar ha sembrado una semilla en Purulhá, Baja Verapaz, y ya se empiezan a cosechar los frutos.

Rosmery Max vive en Purulhá, Baja Verapaz. Es maestra de escuela en una comunidad lejana y su esposo, Francisco Max, es líder comunitario. Desde hace dos años, doña Rosmery se considera a sí misma, además de maestra, agricultora. Y es que desde  hace tres años, el equipo Enactus de la Landívar trabaja junto a su familia y otras de la comunidad en diferentes proyectos que buscan mejorar su calidad de vida.

“Comenzamos con capacitaciones sobre manejo de desechos sólidos y separación de basura para reciclar y hacer composta”, cuenta Sara Fernández, de Enactus Landívar. “Estos proyectos  han evolucionado con la visión y las ideas de los agricultores y comunitarios, con la capacitación técnica que les transmitimos para lograr objetivos concretos y con pequeños apoyos de materia prima de parte de la Universidad para facilitar su emprendimiento”.

“Doña Rosmery es una mujer trabajadora, alegre, que cree firmemente en sus capacidades para triunfar y que nos trae muy buena energía a todos los en el equipo Enactus Landívar”
“Doña Rosmery es una mujer trabajadora, alegre, que cree firmemente en sus capacidades para triunfar y que nos trae muy buena energía a todos los en el equipo Enactus Landívar”

Lo que inició como el proyecto “Mujeres de Amaranto” ahora es “Amarantos Purulhá”, por decisión de las comunitarias, mujeres del barrio El Cementerio. La iniciativa busca recuperar el valor cultural y nutricional del amaranto a través de actividades de siembra cooperativistas en donde todos obtengan beneficios que les ayuden a mejorar la economía de sus hogares y de su municipio.

En Enactus Landívar tratamos de que los proyectos estén acordes a la visión de desarrollo de los comunitarios, porque consideramos que es parte de la sostenibilidad social de los mismos”, explica Fernández.

Comenzamos a trabajar el amaranto porque las señoras dijeron que era una planta que había que recuperar, que era rica en nutrientes y era usada por los mayas en la época prehispánica. Nos pareció que estas eran muy buenas razones por las cuales cultivarlo, sumado a que existen otras empresas (en México y algunas en Guatemala) que producen y comercializan el amaranto en diferentes formas”.

El amaranto puede ser utilizado en variedad de recetas y no contiene gluten. Además, posee un alto contenido proteínico (aproximadamente 17%) y es rico en micronutrientes, según afirma Carmen Sierra, quien lleva alrededor de tres años en el proyecto. La estudiante landivariana ha podido observar el desarrollo del proyecto desde sus orígenes, cuando tenía un enfoque mayoritariamente ambiental, hasta su etapa actual donde se evalúa las formas de comercializar el producto para obtener ingresos.

amarantoActualmente, Amarantos Purulhá ya está a la venta en el restaurante Kardamomuss, en Cobán. Hay dos presentaciones: de media libra y una libra, con un valor de Q30 y Q50, respectivamente. También se pueden hacer pedidos directamente al equipo Enactus.

El trabajo en conjunto de los universitarios y la comunidad ha permitido capacitar a mujeres en la siembra, cuidado y cosecha del amaranto, con la visión de que los conocimientos lleguen a más campesinos para poder ofrecer una producción constante.

El Semillero

Otro de los proyectos impulsados por Enactus Landívar en Purulhá es El Semillero.  Este es un banco de semillas que nace de la visión de los comunitarios de conservar y mantener sus semillas nativas: “Pretendemos hacer una colecta e inventario de semillas nativas que puedan guardarse en silos para asegurar la alimentación de los comunitarios, la conservación de la biodiversidad y para dar una herramienta de adaptación a las comunidades para que enfrenten las posibles adversidades que implica el cambio climático para la agriculturas”, indica el equipo de universitarios.

En proyecto de El Semillero participan 50 agricultores Q’eqchies de Purulhá, Tamaú, Tucurú y Tactic, quienes trabajan para formar una asociación de desarrollo integral para sus comunidades y familias. De este grupo, diez entusiastas se capacitan en la elaboración de abonos orgánicos y en técnicas de conservación de suelo.

Manuel y Jose María preparan un caldo de levadura y de panela para elaborar bocashi, un tipo de abono orgánico, mientras que doña Sofía, líder comunitaria Q’eqchi documenta el proceso.

En tres años hemos impactado directamente a 69 personas e indirectamente a sus familias, a las personas que han consumido productos orgánicos en el mercado local y a los enacters que han conseguido experiencias profesionales y humanas en el transcurso de estos tres años”.

enactus-url
Carmen Sierra, Juan Coloma, Mynor Reyes y Sara Fernandez, integrantes del equipo Enactus Landívar que trabaja en los proyectos de Purulhá.

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